La Guerra de Irán: arquetipo de una guerra cognitiva

La guerra de Irán comenzó el 28 de febrero de 2026 con ataques militares contra el país persa. El inicio del conflicto se produce seis semanas después de un periodo de agitación en Irán, marcado por manifestaciones y represiones del régimen, durante las cuales murieron miles de civiles, lo que permitió a su vez al gobierno estadounidense galvanizar una actitud intervencionista. Paralelamente a las negociaciones celebradas en Omán antes de las hostilidades, Washington llevó a cabo el mayor despliegue militar en la región desde la invasión de Irak en 2003.

Anteriormente, la guerra de los Doce Días, iniciada en junio de 2025 por Israel como represalia a la operación Diluvio Al-Aqsa del 7 de octubre de 2023, había constituido un precedente que demostraba la importancia de la dimensión informativa y cognitiva de la guerra. El episodio de marzo de 2026 se inscribe en esta misma lógica. Se desarrolla esencialmente en la dimensión cognitiva, a punto tal que no puede ser entendido con las mismas referenciales conceptuales y deja entrever una estructura estratégica completamente diferente.

Introducción

La operación Epic Fury fue lanzada el 28 de febrero de 2026 por las fuerzas estadounidenses e israelíes mediante una serie de ataques coordinados contra instalaciones nucleares, infraestructuras militares y altos mandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Esto condujo rápidamente a la eliminación del líder supremo iraní, Alí Jamenei, y luego al bloqueo del estrecho de Ormuz mediante ataques con drones y una disuasión lo suficientemente fuerte como para que las aseguradoras marítimas dejaran de cubrir el paso y el tráfico comercial se desplomara, pasando de 120 buques diarios a unos 20. Más de 30 000 vuelos fueron cancelados durante la primera semana de hostilidades, mientras los mercados mundiales de la energía y la alimentación tambaleaban. En el momento de escribir estas líneas, se aplican las primeras restricciones al consumo de energía en Tailandia y Vietnam .

Este panorama recuerda el contexto de la guerra de Yom Kippur de octubre de 1973 y su prolongación en la primera crisis energética de ese mismo año. Si bien las consecuencias de la guerra de Irán presentan similitudes con este precedente histórico, la naturaleza de las maniobras previas y la fisonomía del conflicto actual denotan, sin embargo, un carácter cuanto menos atípico y contradictorio.

El texto completo de este análisis se encuentra en Dunia.

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