La influencia de China en Centroamérica

El webinario se propone abordar el enfoque conceptual y metodológico del trabajo de Expediente Abierto sobre el estudio de China, mediante una aproximación teórica y metodológica en Centroamérica. Planteará las categorías de diplomacia y política, clientelismo, influencia y entrismo de China en la sub-región, fundamentalmente sobre la base del trabajo que Expediente Abierto ha realizado y cómo se relacionan o interactúan las élites de la región con China.
Finalmente, se desarrollará el caso específico de Panamá, en términos de inversión y comercio con China, así como también las tensiones geopolíticas que esto ha ido generando con los Estados Unidos.

  • Enfoque de la investigación sobre China en Centroamérica
  • Élites y China en la región
  • Competencia estratégica en Panamá.

Panelistas

Alonso Illueca. Académico y abogado panameño con una Licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Católica Santa María La Antigua, con un Diploma Postítulo en Estudios Asiáticos por la Universidad de Chile y con una Maestría en Derecho Internacional por la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos). Actualmente es profesor e investigador asociado en la Universidad Católica Santa María La Antigua. También es parte del Seminario Permanente sobre la influencia de China en América Latina de la Red Liberal de América Latina e Investigador Asociado de Expediente Abierto

Sergio M. Cabrales. Doctor en Sociología por la Universidad de Pittsburgh. Se desempeña como director de investigación en la Universidad Rafael Landívar (Guatemala) y es Investigador Asociado de Expediente Abierto. Estudia la acción colectiva y el deterioro democrático en Centroamérica, así como el impacto de los desastres y la migración en comunidades vulnerables. Su trabajo ha sido presentado en conferencias regionales y publicado en estudios sobre la región.

César E. Santos. Maestro en Ciencias Sociales por la Universidad Veracruzana. Investigador en Expediente Abierto. Sus líneas de investigación incluyen la influencia autoritaria de China en América Latina, populismo, liberalismo y violencia electoral. Es autor del libro Viejas ideas, ¿nuevos desafíos? Un estudio teórico sobre el ascenso del iliberalismo (Madrid, Traveler, 2023).

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Relatoría del webinario

Compartimos en el hilo a continuación la relatoría detallada del webinario.

Sergio Cabrales

Aproximación teórico-conceptual, métodos, hallazgos y líneas de investigación (primer panelista)

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Como mencionaba François, vamos ahorita a presentar brevemente la aproximación teórica y conceptual que hemos desarrollado en Expediente Abierto y múltiples investigadores asociados en el tema sobre el tema de China en Centroamérica, porque requiere precisamente de su complejidad y trata de llenar algunos vacíos. Entonces, que es importante tener esta como primera imagen de lo que precisamente hacemos en cuanto a enfoques conceptuales y metodológicos, que ya apuntan a lo que César y Alonso van a presentar en cuanto a hallazgos particulares.

En este sentido, también presentarnos un poco, somos un centro de pensamiento emergente centroamericano situado en Centroamérica, orientado a esa investigación y promoción del diálogo en distintos temas, principalmente en seguridad, asuntos internacionales, que es donde nos competen en este momento, transparencia y derechos humanos. Hay distintos programas que están abiertos, particularmente uno de ellos, y uno de ellos es el que presentaremos de sobremanera en esta sesión, el Observatorio China en América Latina. Otro sobre gobernanza democrática, seguridad y defensa y seguridad ambiental y derechos humanos. En cuanto a estos enfoques, pero principalmente a este de China y Centroamérica, quisiera señalar que hay un posicionamiento precisamente que no es neutral. Y esto se basa porque Expediente Abierto quiere llenar una brecha existente, clara, empírica sobre el estudio de China en Centroamérica. Hay muchísimas investigaciones. universidades, académicos, organizaciones que ya cubren la otra cara de la moneda. La influencia de otras potencias en la región, históricas, sin embargo, el tema de China y Centroamérica es un gran desconocido y vemos cómo ha ido crecientemente aumentando esa influencia en la región como tal.

Entonces, Expediente Abierto trata de llenar esa brecha empírica con una contribución de distintos estudios y, por supuesto, hay muchísimo más que desarrollar para poder atender cómo estos temas de alguna forma afectan nuestros temas de seguridad regional, cómo estos temas también afectan nuestra institucionalidad en la región y hacer algunos escenarios prospectivos al respecto. En cuanto a nuestra audiencia objetivo de nuestros trabajos, son básicamente personas como ustedes que de alguna forma u otra tendrán grado de influencia en distintas instituciones, en la opinión pública de sus países, tomadores de decisión gubernamentales, periodistas de investigación, también miembros de organizaciones internacionales y la academia, además de la sociedad civil regional como tal.

En este sentido, para abordar el tema de China de forma muy particular, vamos a dar algunos lineamientos teóricos conceptuales que tenemos. Nuestros trabajos operan en un enfoque de economía política internacional y geopolítica crítica. En este sentido, tratamos a China como un actor estatal estratégico. Es decir, hay agencia también dentro de este Estado. No es una relación meramente comercial y se problematiza en ese sentido con las influencias, las ganancias, los réditos que generan estas vinculaciones. Hay una agencia concreta, hay actores concretos, no sucede en el vacío, es el Partido Comunista Chino, como actor principalmente impulsor de muchas de estas medidas que ya tienen impacto en Centroamérica. Parte de este supuesto central que el Estado Chino actúa de una forma coherente y planificada, y la evidencia que hemos estado reuniendo en Centroamérica, pero también viendo a otras regiones del mundo, también nos confirma esa tendencia. Hay una política exterior de Beijing que responde a esa lógica estratégica organizada del Partido Comunista Chino y que va más allá de los meros incentivos del mercado. No es, insistimos, una mera relación comercial. Hay un componente geopolítico fuerte de también poner a dialogar la nueva configuración geopolítica internacional. Y mencionaba a François al comienzo, esto sitúa a Centroamérica en una especie de dilema completo en el que hay, de modo muy parecido a lo que observamos hace algunas décadas en otros contextos de la guerra fría y demás, pero que ahora también se plantea en un escenario con sus particularidades en esta bifurcación geopolítica entre Estados Unidos y China. Entonces, los países centroamericanos están en este dilema frecuente, y más allá de Centroamérica, también Latinoamérica en general, y están condicionándose para tomar postura entre unos y otros, con algunas implicaciones en sus políticas y también diplomacias. Pero se percibe que no hay un espacio neutral, pese a algunas colaboraciones como François mencionaba al comienzo, que pueden existir entre estas potencias, pero Centroamérica se sitúa como en el medio de estas disputas con distintas expresiones. Por esto, la unidad de análisis en esencia son los países centroamericanos y latinoamericanos en su lógica individual.

Esto facilita la expansión china, como también ya ha ocurrido en otros escenarios de penetración de potencias económicas en la región. Hay opacidad institucional. En cuanto a contratos, concesiones y acuerdos no publicados, que también va generando esa disminución de la institucionalidad de la región, aumento de la corrupción en algunos ámbitos y la posibilitación de reformas legales que erosionan esos controles institucionales sobre algunos sectores. Por ejemplo, la minería es uno de los más claves que se han identificado en los estudios de Expediente Abierto. También penetración tecnológica es un concepto que más recientemente se ha desarrollado concretamente con una investigación regional de Huawei como una infraestructura aparentemente sin ninguna doble intención en este sentido, tenía ciertos componentes de doble uso que afectaban la soberanía de datos en Centroamérica y cómo se implementaban, cómo los gobiernos también implementaron o aceptaron, digamos, esta incorporación tecnológica.

En cuanto a métodos, menciono brevemente cuatro, que son los de donde extraemos información y la presentamos en nuestros estudios. Básicamente análisis cuantitativo de datos comerciales, numerosas bases de datos, de datos oficiales y también de fuentes externas a la región que nos permiten observar cómo está esa estadística de comercio bilateral entre China y cada país de Centroamérica. Y es ahí donde surgió el concepto de una desbalanza comercial, en este sentido, de comercio simétrico. También análisis documental, jurídico e institucional de cómo se comportan estas reformas legales, cómo se implementan en el caso de Nicaragua, por ejemplo, observaciones de la cantidad, en un caso extremo, de concesiones mineras que se han dado para empresas chinas.

También hemos desarrollado una base de datos propia de compromisos de cooperación oficial. Y por supuesto, entrevistas y fuentes primarias, que ojalá también con algunos de ustedes podamos tenerlas, con expertos regionales, funcionarios, periodistas de investigación. Hay que decirlo, en Centroamérica también hay temor en muchos casos de hablar al respecto, entonces muchos de nuestros informantes, sobre todo en temas tecnológicos y personas en el Estado, en los Estados, piden en algunos casos anonimato al respecto por compromisos que esto pudiera generar. Sin embargo, tratamos de presentarlos en ese sentido. Y más allá de los temas y hallazgos que tenemos, que ya se van a abordar con la presentación de César y Alonso, plantear algunas líneas que vamos desarrollando, que vamos identificando como necesarias para poder seguir indagando sobre la influencia de China en Centroamérica. Nuevamente, seguir profundizando en esto de capturas de élites y coaliciones por China, que actores domésticos… En Centroamérica, en redes sociales y demás. Y finalmente, el dilema que ya se nos abría, ¿verdad? Es posible para Centroamérica tener precisamente una autonomía ante esa bifurcación geopolítica, es posible desarrollar una postura propia en ese escenario. Este debate se vuelve a reabrir en este contexto. Entonces, con este panorama inicial quisiera pues dar paso a los colegas para que presenten algunos de los resultados que tenemos y también casos muy concretos.

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César E. Santos

Centroamérica en la geopolítica de China. Una estrategia de captura de élites (segundo panelista)

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Quiero hablarles un poco acerca de las estrategias con las que China se vincula con las élites regionales. Nos parece importante en Expediente Abierto dar cuenta de esta clase de dinámicas, toda vez que refleja un interés de China particular en Centroamérica debido a ciertas características que reúne la región y que la sitúan como una zona de interés geopolítico para la República Popular China. Quizás sobre esto Alonso ahondará, pero quisiera dar algunos elementos para contextualizar esto.

Primero, como sabemos, Centroamérica es la puerta de entrada más cercana a los Estados Unidos, es su extranjero cercano, en el sentido en que adquiere de inmediato un valor estratégico para competidores de la potencia norteamericana como China y Rusia. Por otro lado, Centroamérica también guarda una serie de infraestructuras estratégicas en valor de su posición geográfica, que la hacen valiosa por su potencial control, su valor comercial y desde luego también su valor dual en un posible enfrentamiento entre China y Estados Unidos. Nos referimos sobre todo al canal de Panamá, sobre el cual Alonso ya ahondará, pero también a otras infraestructuras en desarrollo por la propia República Popular China, como por ejemplo el muelle del puerto de la Unión en El Salvador, un potencial proyecto de un puerto de aguas profundas en el Caribe nicaragüense, entre otros. En ese sentido, Centroamérica se convierte en un área de interés geopolítico y es a partir de ahí que China despliega algunas herramientas, sobre todo de captura de élites, para avanzar en su agenda internacional. Herramientas que, por cierto, no solo se presentan en Centroamérica, sino que forman parte de un patrón global de influencia de la República Popular China, visible sobre todo en el Asia -Pacífico, en Asia Oriental propiamente dicha y también en África.

Hay diversas formas con las que China se vincula con las élites políticas centroamericanas. No obstante, la principal es aquella que busca establecer contacto con gobiernos que no han establecido relaciones con la República de China, Taiwán, y en ese sentido la captura de élites tiene como objetivo central avanzar en el reconocimiento. del principio de una sola China en diversos países del globo, así como minar en consecuencia el reconocimiento internacional de Taiwán. Como mencionaba ya, en Centroamérica podemos ver ciertas dinámicas que, bueno, en realidad se repiten a lo largo y ancho del globo para avanzar precisamente en el reconocimiento del principio de una sola China. Los casos de establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República China y los países centroamericanos en lo que va del siglo han presentado esta particularidad que tiene que ver básicamente con el uso de cooperación no reembolsable como una forma de soborno o un quid pro quo para establecer relaciones con China.

Y por otro lado también el uso de la así denominada “diplomacia de los estadios” que bueno, hace entrega de estos recintos deportivos a ciertos gobiernos para incentivar la ruptura con Taiwán. Reitero, esto lo vemos casi en cascada durante las diferentes negociaciones por el reconocimiento oficial entre el Partido Comunista Chino y diversos gobiernos de Centroamérica, comenzando por el gobierno de Oscar Arias Sánchez, en Costa Rica en 2007. Lo que sucedió entonces es que se llevaron a cabo una serie de negociaciones secretas fuera de la luz pública y fuera sobre todo del conocimiento de Taipei para establecer relaciones con la República Popular China. En su momento, antes incluso de que se hicieran oficiales las relaciones entre China y Costa Rica, la embajada de Taiwán denunció que China estaba utilizando un monto de cooperación no reembolsable cercano a los 420 millones de dólares para básicamente comprar. Si bien este monto excede a lo que se ha presentado públicamente, tanto en medios de comunicación como en comunicados oficiales del gobierno costarricense, es verdad que existió una suma entregada por China en concepto de cooperación no reembolsable para que Costa Rica estableciera relaciones con la República Popular y rompiera en consecuencia con Taiwán.

De acuerdo con registros públicos, este monto se acercaría por un lado a los 130 millones de dólares en efectivo, mientras que también se donó por concepto de cooperación no reembolsable el Estadio Nacional de Costa Rica, que abarca una suma cercana a los 35 millones de dólares. Entonces aquí podemos ver ya el inicio de esta dinámica para comprar la ruptura con Taiwán. El monto de 130 millones de dólares dados en efectivo por cooperación no reembolsable. Cabe decir que no fue por completo transparente. Si bien alrededor de 100 millones se utilizaron supuestamente para ejecutar los proyectos de cooperación que Taiwán dejaba, nunca se hizo patente cómo se utilizaron estos dineros para avanzar en proyectos que Taiwán no pudo concluir. Mientras que 20 millones, esos sí están documentados, se utilizaron para construir viviendas sociales después de un desastre natural que ocurrió en Costa Rica por allá de 2008. Y finalmente, un monto de 10 millones de dólares no tiene, es decir, no fue conocido su destino y no se sabe en realidad cómo se usó. Incluso algunos medios de prensa costarricenses mencionaban que había una gran opacidad sobre cómo se pudo utilizar esa cantidad, esos 10 millones de dólares, y se habla de que fue la parte del soborno que utilizó China para las élites políticas de primer orden en Costa Rica y así conseguir avanzar en la ruptura.

Una dinámica muy similar se vio en 2017 cuando Juan Carlos Varela en Panamá establece relaciones con la República Popular China. Aquí se hizo uso de la cooperación no reembolsable como incentivo para romper con Taiwán. Si sumamos todos los proyectos de cooperación entonces anunciados por concepto de cooperación no reembolsable para Panamá, podemos sumar unos 320 millones de dólares, de nuevo bajo el mismo esquema de opacidad, de falta de fuentes públicas, de mecanismos concretos de implementación y de destino de los propios fondos. Esto se hace más preocupante aún cuando se desvelan, si no mal recuerdo, en 2018 los famosos Varela Leaks, una serie de mensajes y documentos concernientes a la administración de Juan Carlos Varela, entonces presidente, en donde se revelan una serie de potenciales actos de corrupción.

Uno de ellos involucraba una conversación entre Juan Carlos Varela y la entonces autoridad del Canal de Panamá, en donde se puede leer que uno de esos proyectos de cooperación no reembolsable entregados por China tras el establecimiento de relaciones diplomáticas probablemente se usó como soborno para romper con Taiwán en un monto ascendente, si no mal recuerdo, de los 120 millones de dólares. La entonces autoridad marítima del canal de Panamá le escribe a Varela en este mensaje filtrado: “Presidente, sugiero que no se anuncie el monto por cooperación no reembolsable en materia educativa porque podría interpretarse como un soborno por parte de China para romper el nexo con Taiwán”. Entonces, encontramos ahí de nuevo la misma dinámica, que reitero, no solo ha sucedido en Centroamérica, sino también en otros países, sobre todo del Pacífico, como Indonesia, algunas islas del Pacífico, incluso en naciones africanas, como Costa de Marfil.

Por otro lado, tenemos también el caso en 2018 de El Salvador, en donde esta dinámica volvió a tener lugar. El entonces presidente izquierdista, Salvador Sánchez Serén, estaba próximo a salir, las elecciones estaban en la antesala, y es ahí que elige romper con Taiwán y establecer relaciones con China, como muchos dijeron, incluso el propio Nayib Bukele, entonces opositor, como una forma de estrategia electoral, es decir, establecer relaciones con China para alcanzar algunos créditos electorales, porque en efecto China, además de dar un monto de cooperación no reembolsable en efectivo por 150 millones de dólares, entregó sendas, toneladas de arroz y de alimentos en especie para que Sánchez Serén las pudiera usar como mecanismo de cooptación electoral. Es en este sentido que incluso senadores estadounidenses, como Marco Rubio, entonces senador por Florida, denunciaron que el establecimiento de relaciones con China, además de ser opaco, se utilizó como una estrategia electoral para ganar en las elecciones de 2019, para que el partido de Sánchez Serén, el izquierdista frente a Faramundo Martí, ganara las elecciones, cosa que no logró, puesto que Bukele terminó arrasando en aquellos comicios y llegó a la presidencia.

Entonces aquí se presenta una dinámica muy particular de El Salvador. Si bien China usó la cooperación no reembolsable para establecer relaciones con el gobierno de Sánchez Serén, a los pocos meses se encontró con que Nayib Bukele ascendió al poder y en ese entonces mantenía una relación muy estrecha con la primera administración de Trump, declarando incluso el propio Bukele ante el Senado estadounidense que veía la posibilidad de romper con China porque ellos estaban completamente alineados con Estados Unidos. Esto preocupó sobremanera a China, de modo que volvió a activar esta herramienta de la cooperación no reembolsable para asegurar que Bukele no rompiera con ellos y se mantuviera fiel al reconocimiento del principio de una sola China. Es así que en 2020 invitan a Bukele a la República Popular China, le dan un doctorado honoris causa por una universidad estatal. Y le entregan además la suma de 500 millones de dólares por concepto de cooperación no reembolsable para desplegar una serie de obras de infraestructura, un muelle turístico que ya mencioné, la Biblioteca Nacional en el Centro Histórico. una planta potabilizadora en el lago Llopango, y lo más importante, porque forma parte de esta herramienta de la diplomacia de los estadios, un estadio nacional que sigue en construcción y que, por cierto, hace poco reportó el medio Expediente Público, se encuentra su ejecución bajo el concepto de obra de seguridad nacional, por lo cual, se mantiene una opacidad enorme.

Entonces, con estos cuatro casos, podemos ver, por un lado, que China tiene un interés particular en Centroamérica porque era una de las pocas regiones que hasta la última década reconocía en su mayoría a Taiwán. Por otro lado, como ya dije, porque tiene un valor estratégico intrínseco. Y para avanzar en su agenda internacional y sobre todo en el reconocimiento de una sola China, ha instrumentalizado una diplomacia orientada a las élites que usa, por un lado, la cooperación no reembolsable como moneda de cambio y la diplomacia de los estadios como incentivo para debilitar el reconocimiento internacional de Taiwán.

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Alonso E. Illueca

Panamá, el campo de batalla entre Estados Unidos y China (tercer panelista)

Panamá: el campo de batalla entre EEUU y China (1,1 MB)

Creo que quienes me antecedieron, tanto César como Sergio, dieron una visión bastante precisa sobre la situación que afronta nuestra región, particularmente un escenario de competencia estratégica entre los Estados Unidos y China. Y yo les vengo a contar de una u otra forma el testimonio como observador en primera fila de lo que está sucediendo en mi país, en Panamá. Por eso he denominado a esta breve intervención que voy a hacer, “Panamá, el campo de batalla entre Estados Unidos y China”. Todos ustedes recordarán que cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tomó posesión del cargo, él dirigió un discurso de inauguración, un discurso inaugural, en el que el tema central del discurso del país que recibió más menciones no fue China, no fue Rusia, no fue Canadá, no fue Dinamarca, no fue Finlandia, sino Panamá.

Panamá fue mencionado en seis ocasiones a lo largo del discurso. Fue el país más mencionado. Y por si nos quedaba alguna duda de que no éramos lo suficientemente importantes, pues de sus primeras acciones de política exterior fue concentrarse en lo que él denominó retomar el canal de Panamá. Retomar el canal de Panamá que supuestamente había sido objeto de una interferencia agresiva de la República Popular China y que estaba bajo el control de la República Popular China. Es más, el primer viaje del secretario de Estado, Marco Rubio, fue a Panamá. Después se fue a hacer una gira por Centroamérica y el Caribe, pero el primer país que visitó fue Panamá. ¿Y por qué razón? ¿Cuál es la percepción de los Estados Unidos? Creo que luego de un año de crisis en la relación bilateral, luego de un año de mucha tensión, creo que en retrospectiva podemos hacer un análisis mucho más preciso. Hay una realidad que es innegable. Y esto de ninguna manera excusa las formas y hasta cierto punto, los pronunciamientos falsos que hizo el presidente de los Estados Unidos. Pero de una u otra manera, lo que sí es verdad es que Panamá durante muchos años estuvo de una u otra forma contribuyendo a la ampliación de la influencia de China dentro de la jurisdicción y que también se habían llevado a cabo actividades de expansión dentro de nuestro territorio.

Esto de una u otra forma responde a una pobre lógica estratégica del Estado panameño y es algo que desde Expediente Abierto, nosotros habíamos estado estudiando. Creo que el primer reporte que publicamos, que lo tengo por aquí, fue el año 2023. Se llamaba “La influencia de China en Panamá”, donde hacíamos un mapeo pormenorizado de todos los sectores donde China estaba ejerciendo influencia y que podrían generar preocupaciones en el ámbito geopolítico, pero que también podrían ir en detrimento de los intereses de nuestro país, de Panamá. ¿Por qué? Porque Panamá tiene un problema bastante serio. Panamá sufre lo que yo denomino debilidades estratégicas, debilidades que son utilizadas por un Estado revisionista como China y que son explotadas para su beneficio político.

El primer punto es el tema de la democracia. Normalmente, nosotros somos una democracia defectuosa. No lo digo yo, lo dice el Politiscore 2023 -2024, con una calificación de 6.91. siendo 10 lo más alto y menos 10 pues una autocracia o régimen autoritario o totalitario. En el Freedom in the World Report todavía somos un país relativamente libre. Pero tenemos serias deficiencias no en derechos civiles y políticos, sino en temas institucionales más serios, que no podría entrar a desarrollar más en sustancia. Sí les puedo decir rápidamente que 72 horas antes del proceso electoral en Panamá, nosotros no teníamos definida cuál era nuestra papeleta y esto fue en el año 2024. Y si a esto sumamos el rol que jugó la dictadura nicaragüense dentro del proceso electoral panameño, se vuelve la ecuación aún más preocupante. Nosotros fuimos objeto de interferencia directa en nuestro proceso electoral para favorecer a quien hoy es presidente de la República. Y eso lo dejo hasta ahí. Si seguimos con el Democracy Report 2025, nuevamente somos una democracia electoral, lo cual no es una señal de alivio, pero tampoco es una señal de alarma. Si nos vamos a la temática de los derechos humanos, sí, tenemos un buen récord en materia de derechos civiles y políticos, pero en cada examen periódico universal, Panamá es señalada por violar de forma bastante pronunciada derechos humanos de distintos grupos que conforman el Estado panameño. Y en materia de corrupción, que es un tema que China explota muy bien con la corrupción estratégica y con la introducción de capitales corrosivos, somos un país que marca muy por debajo de la media regional y muy por debajo de la media mundial. Marcamos 33 sobre 100. Es más, si revisan los índices de transparencia legislativa a nivel regional, se van a dar cuenta que el Parlamento panameño comparte los escaños más bajos juntos con países y que en los últimos 10 años han protagonizado golpes de Estado por el Parlamento. Así que eso es una reflexión que se las dejo sobre el tapete.

En ese sentido, yo creo que es importante, nuevamente, no en el interés de hacer un discurso exculpatorio del presidente Trump. Yo públicamente he dicho que las aseveraciones que él hizo sobre el control de China, sobre el canal, eran falsas. Lo que sí es que China de una u otra forma penetró ciertas infraestructuras a las puertas del canal, lo cual simbólicamente permite que un discurso como ese tenga calado no solamente en la reunión pública mundial, sino también dentro de Panamá. Vean esto, aquí hay cuatro fotos. La primera foto es de la entrada en la Riviera Pacífica del canal de Panamá. China apenas estableció relaciones diplomáticas con Panamá en el año 2017. Quería ser al lado de ese museo que hizo Frank Gehry, que es un museo muy bonito, espectacular. Su embajada está en la entrada del canal de Panamá. Es decir, que cada barco que transitase por el canal de Panamá iba a ver la bandera china. Yo siempre se los dije a las personas que me preguntaban, les decía: “ni siquiera Estados Unidos se atrevió a tanto”. Ni siquiera Estados Unidos, cuando controlaba el canal, tenía una bandera de ellos y su embajada en la entrada del canal. Lo segundo que hicieron fue este centro de convenciones que ven aquí a mano derecha. Es el centro de convenciones más grande de toda Centroamérica. También fue construido por una empresa china. Esta imagen también es muy poderosa, la imagen que va en la parte inferior izquierda. Van a ver dos puentes, un puente que todavía no se ha terminado y un puente que fue construido por los Estados Unidos de América cuando controlaban el canal de Panamá en los años 60. Ese es el puente de las Américas, un puente chico. Ese es el viejo orden. El nuevo orden es el puente que sigue, que lo está haciendo ahora mismo China, China, si no me equivoco, Checa, que están construyendo un puente, al lado del Puente de las Américas, que es el cuarto puente sobre el canal de Panamá. Y también hay otras infraestructuras interesantes como el control del puerto de Balboa y Cristóbal. El puerto de Balboa es este que ven también al lado del cuarto puente sobre el canal, que es uno de los puertos más grandes de todo el Pacífico.

Para los entusiastas sobre el Chancay, por ejemplo, en Perú, ese no compite ni siquiera en la capacidad de mover contenedores que tiene el puerto de Balboa. Lo mismo sucede en Colón, que tenemos un conglomerado de puertos que de una u otra forma compiten directamente con el conglomerado más importante en el Atlántico, en el Caribe, que es Santos, en Brasil. Y por último, esta imagen también me parece poderosa, que es el puerto que construyó China para cruceros también en esta misma franja de la Riviera Pacífica. Es decir, si ustedes toman en consideración que la ciudad capital de Panamá está en el Pacífico y que hicieron todas estas obras de infraestructura. Justo en la entrada del canal de Panamá la imagen era poderosa y no podía ser eludida. ¿Qué sucedió en conjunto con esto? Pues se firmaron cerca de 47 acuerdos, muchos de ellos fueron secretos. Hubo mucha presión por parte de Estados Unidos y organizaciones de sociedad civil para que se transparentaran. Finalmente se transparentaron, pero no pasaron por un proceso de aprobación ante la Asamblea Nacional ni de ratificación. También China se negó de forma reiterada a adherirse al protocolo de neutralidad del canal de Panamá. Y esto es importante porque el segundo usuario del canal de Panamá es la República Popular China. Y el hecho de que no reconozcan de forma fehaciente, estricta y rígida el régimen de neutralidad del canal de Panamá, a todas luces para la seguridad nacional de nuestro país, representa una amenaza. Sí han reconocido el régimen de neutralidad del canal de Panamá, pero únicamente a través de un comunicado o a través de diversos pronunciamientos a autoridades chinas. Lo importante aquí es que este régimen de neutralidad del canal de Panamá tiene a cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, a 40 estados miembros, y el único estado que es miembro permanente del Consejo de Seguridad y no se ha adherido al mismo es China.

El tema que está ahora mismo en boga, el tema del que todo el mundo está hablando es el tema de Hutchinson Port. Como ustedes bien saben, luego de las tensiones diplomáticas entre panamá y Estados Unidos y entre Panamá y China y entre China, Panamá y Estados Unidos, se anunció un mes luego de que el presidente Trump había tomado posesión del cargo que Hutchinson Ports Holdings estaba vendiendo su conglomerado de puertos que abarcaba todo el globo terráqueo a un conglomerado de empresas liderados por la empresa BlackRock, la empresa estadounidense que también se había entrado en una suerte de partnership con MSC, con Mediterranean Shipping Company. Este acuerdo, pues a ojos de la mayoría de los analistas panameños, ponía fin a la disputa, pues de una forma bastante lacónica se le estaban vendiendo los puertos que eran inicialmente de propiedad de una empresa hongkonesa a una empresa estadounidense y con eso, de una u otra forma, se disuadía las preocupaciones estadounidenses en torno al control de China por el canal.

¿Qué sucedió? Pues ante la pérdida de un activo que China consideraba de valor estratégico desmesurado, China decidió parar la transacción. China a través de sus leyes antimonopolio, las leyes de seguridad nacional y las leyes de relaciones exteriores, puede impedir bajo preocupaciones estratégicas y de seguridad nacional, que una transacción como la de esta naturaleza se lleva a cabo. Y la principal preocupación no era el puerto que tenía Hutchinson en México, ni mucho menos el que tenía en las Bahamas, ni ninguno de los que tenía en África. La preocupación principal era perder los puertos a la entrada del canal de Panamá. Y esto porque había sido así, porque de una u otra forma esto coincide muchísimo con el proceso de liberalización de Hong Kong. Yo creo que ustedes deben recordar que Hong Kong fue entregado a manos chinas en el año 1997, luego de la firma del comunicado conjunto sino-británico, que establecía que de una u otra forma esta isla iba a ser entregada al gobierno chino, pero que China tenía un compromiso de mantener el status quo en la isla hasta el año 2047. Ese mismo año, Panamá hizo una licitación pública internacional en la que resultó elegida la empresa C .K. Hutchinson Holdings para operar los dos puertos a las entradas del canal de Panamá, el puerto de Balboa y el puerto de Cristóbal.

En ese momento, pues la fiebre que había en Occidente era que Hong Kong iba a ser un ejemplo poderoso para China y iba a causar una suerte de efecto dominó. Con un Hong Kong liberalizado, China se iba a liberalizar. En ese momento nadie criticó mucho la decisión, simplemente parecía ser algo interesante en tema de apertura. Acuérdense que China en ese momento estaba en negociaciones para entrar a la OMC, tenía un estatus de nación favorecida, aprobado por el Congreso estadounidense, entre otras cosas. Es decir, no había preocupación. El tema y la falta de cálculo estratégico viene después, porque esta concesión era por 25 años. Cuando la concesión se iba a vencer, Panamá decide de forma automática renovar la concesión sin tomar en cuenta lo que estaba sucediendo en Hong Kong. Las protestas sobre la ley de extradición, la injerencia de China dentro de los asuntos hongkoneses y la desaparición del modelo una China, dos sistemas. Ese proceso y liberalización de Hong Kong no fue tomado en cuenta por las autoridades panameñas y precisamente se dio una extensión del contrato, lo cual a ojos de muchas personas puede también ser considerado como algo a lo mejor un acto de corrupción estratégica. También esta empresa había enseñado prácticas bastante contrarias a las leyes del mercado, particularmente con el puerto de Corozal, que era un puerto que se quería desarrollar por empresas mayoritariamente estadounidenses, también en la Riviera Pacífica del Canal de Panamá, al cual Hutchinson se opuso de la forma más enérgica posible, incluso llegando a acciones de litigio.

Así que en eso, nuevamente, no estábamos ante un actor 100 % benigno. ¿Qué sucedió? Luego de que China para la transacción en el año 2025 y entra en una suerte de impase, pues empiezan a dar negociaciones entre CK Hutchinson Holdings y el consorcio liderado por BlackRock. Ahí es donde interviene el Estado chino, diciendo que estaba dispuesto a permitir que la transacción continuase siempre y cuando BlackRock aceptase incluir dentro del consorcio a Cosco. Ahí había otra preocupación. ¿Por qué China quería incluir a Cosco dentro de la transacción? Porque de una u otra forma ellos reconocían que el canal tenía un valor estratégico o tiene un valor estratégico muy importante para ellos y los puertos aún más. Y ellos sentían que teniendo una participación accionaria en los puertos panameños se aseguraban acceso al canal. Esto por supuesto que fue rechazado por los Estados Unidos y también en su defecto por las empresas que estaban involucradas en la transacción.

En paralelo, Panamá instituyó un proceso a nivel interno en contra de CK Hutchinson Holdings y de Hutchinson Ports. Se pidió la declaratoria de inconstitucionalidad de los contratos y de las leyes que le otorgaban control a Hutchinson Holdings sobre los puertos de Balboa y de Cristóbal. Hace poco más de dos meses la Corte Suprema de Justicia de Panamá declaró esos contratos como inconstitucionales. Y esto de una u otra forma ha venido con un aluvión de orden diplomático para Panamá. ¿Por qué? Porque se entiende por parte de los chinos en este momento de que Panamá tomó esa decisión debido a presiones de los Estados Unidos. La decisión de inconstitucionalidad no entra en la sustancia, a mi juicio, de lo que debió haber sido su racionamiento, particularmente porque hay una norma constitucional que prohíbe a un Estado extranjero ejercer control de los puertos. Para mí, el caso era bastante evidente cuando China decide truncar la transacción entre BlackRock y Hutchinson. En ese momento quedó demostrado que China ejercía control sobre los puertos. Al ejercer control sobre los puertos, Panamá tenía el argumento constitucional para quitarle los puertos porque violaba la constitución panameña.

Pero ese no fue el argumento que Panamá utilizó. Panamá está en una posición ahora mismo muy complicada porque está tratando, debido a los múltiples factores que ya se mencionaron por quienes antecedieron, de balancear entre China y los Estados Unidos. Eso ha producido que se lleven a cabo narrativas incendiarias y también que China empiece a tomar represalias en contra de Panamá. Entonces, ¿cuál es la clave ahora mismo? Ahora mismo, y con esto cierro, Panamá necesita empezar a controlar la escalada. Es algo que está haciendo China muy bien. Luego de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de quitarle el puerto de Cristóbal y de Balboa a CK Hutchinson Holdings, vino una respuesta por parte de China. China dijo que Panamá sufriría las consecuencias de esta decisión. La respuesta panameña no fue la mejor. Panamá, lejos de simplemente dejar el asunto como algo zanjado, decidió tomar una postura más bien combativa. Hay dos clips interesantes que me hubiese gustado reproducírselos. Uno de esos es el presidente de la República de Panamá diciendo en conferencia de prensa que a lo mejor China necesitaba más a Panamá de lo que Panamá necesitaba a China. Y después tuvimos unas declaraciones del ministro de Finanzas que decía que en la relación bilateral entre Panamá y China no habían beneficios para Panamá.

Ante esos dos empujones, o lo que China percibió como empujones, la respuesta de China no se hizo esperar. Y fue una respuesta muy interesante, nos enteramos de ella por parte de un medio estadounidense que a veces es tendiente a expresar teorías de conspiración, pero esta, según mi análisis, no es una de esas. Funcionarios chinos y de Cosco Shipping Company se acercaron a la embajada de Panamá en Grecia. Aquí una nota a pie de página. La embajada de Panamá en Grecia no está en Atenas, está en Pireos. Pireos es una ciudad o un puerto aledaño a Atenas, una media hora en carro más o menos, en donde se encuentra uno de los puertos más importantes de Europa, el cual es en buena parte controlado por Cosco Shipping Company. ¿Por qué esta embajada es tan importante? ¿Por qué presentaron la advertencia “slash” amenaza en esa embajada? Por una razón bastante sencilla. Panamá no solamente tiene un canal. Panamá tiene la flota de marina mercante más grande del mundo. Nosotros competimos con Liberia siempre por el control o por el número de banderas en mayor circulación a nivel mundial en materia de buques. Entonces, siendo el consulado “slash” embajada de Panamá en Grecia, el consulado de Pireos, uno de los hubs para el abanderamiento de naves, era el lugar propicio para presentar la amenaza. La amenaza era que en la medida en la que Panamá siguiese con esos pronunciamientos, se iban a empezar a retener barcos panameños en puertos chicos. Como otra medida contingente, China, particularmente la empresa Cosco, dio la orden a sus buques que dejasen de utilizar. El puerto de Balboa. Ahora todo el tráfico chino por el Pacífico se está concentrando en Chancay, Perú.

Esa es otra represalia que a mi juicio es interesante y merece la pena ser analizada a un nivel mayor de profundidad. Ante estos dos sucesos, Panamá empezó a retroceder. El ministro del canal apareció en Televisión Nacional pidiendo el retorno de Cosco al puerto de Balboa. Y se trató de desescalar la situación. Pero esto no ha parado. La estadística va en alza. Incidentes se han duplicado e incluso triplicado en relación con años anteriores en la misma cantidad de meses. Esto es algo que también merece la pena la atención. Y nos encontramos con un escenario aún más complejo cuando el jueves, es decir, hace dos días, los Estados Unidos emite un comunicado en el que públicamente emplazan a China sobre una actitud que ellos perciben como abusiva en contra de Panamá.

Entonces ha llegado una suerte de impasse diplomático. Si esto lo combinamos con los desarrollos en la cumbre Escudo de las Américas Shield of the Americas, ahí nos vamos a encontrar otro tema interesante. Shield of the Americas no es sólo sobre narcotráfico, no sólo es sobre migración, también tenía un alto componente sobre la presencia de china en el hemisferio occidental o en las Américas. Entonces, sin duda alguna, ahora mismo existe una crisis en la relación bilateral entre Panamá y China y potencialmente puede haber una nueva escalada en la crisis de la relación bilateral Panamá -Estados Unidos.

Panamá no ha entendido la importancia geoestratégica todavía que tiene y todavía está tratando de balancear bajo una óptica no estratégica, sino netamente mercantilista. Y eso es lo que nos está llevando al hueco en el que estamos actualmente. Si ustedes quieren tener una muestra de lo importante que es Panamá para Estados Unidos, léanse la estrategia de defensa nacional. A Panamá lo mencionan en varias ocasiones, particularmente el canal de Panamá como territorio clave, como key terrain.

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Preguntas y respuestas expresadas durante el webinario

  • Ricardo José Ferrer Picado

Estoy con muy mala conexión por lo que pido disculpas que no puedo poner mi imagen. Las presentaciones que felicito y realmente han sido fantásticas y como siempre generando enriquecimiento el escenario para los que seguimos estos temas. Felicitaciones nuevamente por las presentaciones y principalmente la ponencia de Alonso que ha dado esta novedad que pocos teníamos, de cómo Cosco busca sortear algunos obstáculos y requisitos que las dejarían fuera de cualquier licitación pública. Lo mismo se ha vivido en Argentina con la hidrovía Paraná - Río de la Plata, que unifica y es la salida al mar, y de toda la producción de Bolivia, de parte de Perú, de Brasil, de Argentina, de Paraguay y el Uruguay, con Jandenul, que es una empresa belga, que es la que lleva la explotación y con la que han hecho joint ventures, y no solamente operarían aquí, sino también con puertos en Rusia. No obstante este agradecimiento y destacar la buena presentación, quisiera hacerles una pregunta a los dos últimos expositores. ¿Cuáles son las matrices de dependencia tecnológica que han detectado en los países de Centroamérica? Si las podrían enumerar, en el caso de Panamá, Alonso, y en el caso de El Salvador, César Santos.

  • Martín Alfaro Artavia

Gracias. Muy interesante las perspectivas. Con el profesor Soulard, en el curso, habíamos hecho en algún momento un trabajo ahí en relación con Costa Rica, tratando de mantener un equilibrio en una relación desequilibrada, donde la perspectiva de la relación que podría tratar de tener Costa Rica obviamente se inclina hacia el lado de Estados Unidos. Al final, creo que el gobierno ha ido más allá incluso de lo necesario, pero digo esto porque el compañero Alonso señalaba la búsqueda de una relación equilibrada de Panamá con China y Estados Unidos. Yo quisiera que él profundice sobre las posibilidades reales de eso. Pero además, yo me pregunto, ¿serán países como los nuestros en contexto actual los que tienen la posibilidad de lograr ese tipo de equilibrios en el desequilibrio incluso? ¿O realmente más bien lo que puede haber es un equilibrio desde ambas potencias en la forma en que se van a relacionar con nuestros países? En otras palabras, ¿cuál es la cola y cuál es el perro?

César E. Santos: Me gustaría comenzar respondiendo la pregunta que hizo Martín en el chat. Es verdad, es decir, China entregó en 2007, cuando establecieron relaciones diplomáticas con Costa Rica, un paquete para el Estadio nacional consistente en 35 millones de dólares. No obstante, como suele suceder en muchas obras de infraestructura chinas en Costa Rica, en el resto de Centroamérica y en el resto del mundo, debido a una serie de retrasos, de inconsistencias técnicas, pues el precio fue ascendiendo eventualmente. En lo que hoy se calcula, costó alrededor de 100 millones de dólares, como bien dices. De hecho, en el chat enviaré el enlace a un estudio que hicimos Javier Meléndez y yo (Javier Meléndez es director de Expediente Abierto), en torno a la influencia de China en Costa Rica. Sin duda, el estadio ascendió a ese monto que tú mencionas, y como ha sucedido también en otras obras en la misma Costa Rica, por ejemplo, la ampliación de la ruta 32, que inicialmente estaba estipulada en un precio e iba a ser entregada antes de la pandemia y creo que hasta hoy sigue sin concluirse. El precio sigue ascendiendo por conceptos de estudios técnicos, expropiación de tierras, etcétera, etcétera. Entonces sí, inicialmente se estipuló un precio, se entregaron 35 millones de dólares y el estadio terminó costando alrededor de 100.

Sobre la pregunta de Ricardo con relación a la dependencia tecnológica de El Salvador y China. Yo diría que Bukele ha establecido una política exterior de multialineamiento o si lo queremos ver de oportunismo, en donde ha podido escalar las diferencias entre China y Estados Unidos y establecer buenas relaciones con ambos gobiernos, incluso en áreas sensibles estratégicas. El Salvador, por ejemplo, ha establecido un vínculo muy estrecho con la empresa Huawei, que ocupa varios de sus temas de telecomunicaciones, pero también ha enviado, por ejemplo, a varios funcionarios públicos a formarse en tecnologías desarrolladas por esta empresa y otras empresas tecnológicas chinas como BYD, China Mobile, entre otros, avanzando incluso en la agenda china de estándares chinos 2035, que busca establecer ciertas tecnologías, ciertos insumos tecnológicos chinos como estándares globales o al menos como estándares entre sus socios más cercanos. En ese sentido yo no diría que hay una dependencia tecnológica de China en El Salvador, sino que más bien Bukele ha logrado, dependiendo de cómo lo queramos ver, navegar entre los beneficios que le puede reportar la relación entre China. Por ejemplo, la Biblioteca Nacional tiene sistemas de inteligencia artificial y reconocimiento facial provientes de China, mientras que en las escuelas primarias salvadoreñas se están usando sistemas de inteligencia artificial desarrolladas por empresas de Elon Musk. Ahí se puede ver claramente cómo incluso en tecnologías de avanzada, El Salvador ha logrado aprovecharse de esta doble relación entre China y Estados Unidos.

Ahora bien, en otros casos, como por ejemplo en el de Honduras, creo yo que sí hay una fuerte dependencia, sobre todo en el sector de telecomunicaciones, con respecto de China. Huawei controla no solo la red telefónica, sino también los sistemas de emergencia y respuesta temprana del sistema de seguridad ciudadana panameño. de modo que ahí sí podemos encontrar, creo yo, una dependencia muy clara. Lo mismo incluso en la generación de energía. China ha intentado desarrollar, incluso desde antes del establecimiento de relaciones diplomáticas con Honduras en 2023, una serie de proyectos en el marco de la transición energética, inversión que no se ve del lado de Estados Unidos. Creo que en esos dos sectores particulares sí podríamos encontrar una potencial dependencia, sobre todo si Asfura no logra restablecer o recalibrar los vínculos con China en su gobierno.

Alonso E. Illueca: Respondiendo ahí la pregunta de mi amigo Ricardo, yo les voy a poner una manera bastante sencilla. El único punto en donde había consenso entre demócratas y republicanos en la audiencia que se hizo en el Congreso de los Estados Unidos sobre la seguridad de la infraestructura del canal de Panamá era sobre el tema de tecnología de puerta trasera, y en particular de la presencia de China en sectores claves de tecnología aledaños al canal de Panamá. ¿Qué fue lo que se hizo a partir de ese consenso? Que nuevamente los dos ranking members de cada uno de los partidos políticos, o sea los miembros más seniors dentro de ese comité del Congreso, ambos expresaron la misma preocupación. O sea, no era un tema donde no había consenso bipartidista. En efecto, lo había y que iba más allá de la retórica del presidente Trump. ¿Qué ha hecho Panamá a partir de ese momento? Un tema interesante es que se firmó un acuerdo entre el canal de Panamá y los Estados Unidos de América, particularmente sobre el tema de ciberseguridad. Ha habido unos avances interesantes, pero el más interesante de todos y creo que hace un buen paralelismo con los que nos comentaba César, es el tema de cómo se ha tratado la relación con Huawei. Y en eso Panamá, de una u otra forma, ha copiado las decisiones que ha tomado Costa Rica en la materia. El presidente Chaves, hace creo que unos dos o tres años, emitió un decreto presidencial en el que prohibía el despliegue de equipos tecnológicos desarrollados en países que no se hubiesen adherido al convenio de Budapest. Eso, de una u otra forma, le negaba acceso de forma efectiva a Huawei al mercado costarricense. Entonces, el caso de Panamá es fascinante porque combina dos cosas. Número uno, combina esa experiencia costarricense, pero también utiliza un arma que China de una u otra forma en la práctica tiende a utilizar con mucha soltura, que es la diplomacia local. En vez de irse directamente al Congreso panameño, a la Asamblea Nacional Panameña y proferir una ley, Estados Unidos se fue a nivel de los parlamentos locales. Me refiero con esto a los municipios y en todos los consejos municipales más importantes, siendo estos Panamá, San Miguelito, Colón, David y Arraiján, donde se emitieron ordenanzas municipales implementando la convención de Budapest en estas ciudades. Eso de forma efectiva expulsó de la zona aledaña al canal a cualquier despliegue de tecnología vinculada a Huawei, por ejemplo. Y con eso también se lidió de forma efectiva, por ejemplo, con la problemática que habíamos enfrentado en Colón.

Y ese es un tema que en su momento lo conversé mucho con César, creo que también con Sergio y con el propio Javier, cuando veíamos el tema de Colón y cómo Colón estaba copiando el tema de Smart Cities de Shenzhen y cómo esto podría llevar al desarrollo de un aparato tecnodistópico de orden represivo. Entonces eso es un tema que vale la pena también destacar y eso sí se los digo, todo esto se ha producido en un contexto de presión geopolítica estadounidense. Es decir, y con esto paso a responder la pregunta de Martín, Panamá no hubiese hecho mucho de esto sin la presión que nuevamente, yo como panameño nunca voy a estar de acuerdo con esa presión, nunca la voy a justificar, pero sí les tengo que decir que esa presión es lo que ha forzado de una u otra manera que se tomen estas medidas. Yo creo que era la única forma en mi país, tomando una postura bastante combativa en estos puntos respecto a la necesidad de disminuir el creciente grado de influencia que tenía China en Panamá. Entonces, ¿cómo nosotros podemos lograr el equilibrio que plantea Martín? Yo le estoy dando vuelta a esa pregunta. Y te lo voy a responder de una forma bastante sencilla. Esa fue la respuesta que yo le di a Brian Winter de America’s Quarterly en medio de la crisis bilateral. Él vino acá a Panamá, es el editor en jefe de America’s Quarterly. Y él me preguntó si en una frase pudieras decirme algo para mi artículo, ¿qué dirías? Yo le dije que todo esto, todo lo que estaba pasando entre Panamá y los Estados Unidos, era producto de la falta de pensamiento estratégico en mi país durante los últimos 25 años.

De forma similar a ustedes los europeos, y en esto estoy hablando de François, no sé quién más es europeo, el resto creo que somos todos centroamericanos, y voy a citar aquí al presidente finlandés Alexander Stubb. Nosotros nos tomamos una vacación con la historia. Así como los europeos se tomaron una vacación con la historia y tercerizaron su seguridad en los Estados Unidos, cuando Panamá recibió el canal en 1999, Panamá dijo, llegó el momento del fin de la historia. Ya con esto nosotros vamos a estar bien, así a lo Fukuyama, y nos vamos a dedicar solamente a ejercer comercio. Política exterior no nos importa, defensa no nos importa, estrategia no nos importa. A nosotros nos interesa administrar bien el canal y hacer dinero de esto. Y lo que nos vino a comprobar el presidente Trump es que esa ficción que nosotros habíamos hecho en nuestras cabezas no existía. Por ende, lo que necesitamos para empezar a desarrollar una suerte de equilibrio es tener una estrategia. Y entendiendo estrategia, ustedes creo que la mayoría, François me corregirás, la mayoría estuvieron en el diplomado que ustedes hacen en la Escuela de Guerra Económica. Entonces, si ustedes analizan esto en clave estratégica, una estrategia básicamente requiere la definición de una serie de objetivos claves, tomando en consideración los medios limitados que tenemos para lograr esos objetivos.

Panamá tiene distintos medios para lograr, objetivos que si bien a ojos de las grandes potencias pueden ser modestos, para los objetivos de nuestro país son muy importantes. Tenemos medios muy importantes, ya les mencioné el canal de Panamá, la Marina Mercante, nuestra privilegiada posición geoestratégica. Tenemos también un conglomerado de puertos envidiables. Conectamos un océano al otro en 76 kilómetros. Nuestro principal perseguidor o el que aspira a competir con nosotros son los peruanos con los brasileños y tienen que conectar 3.000 kilómetros. Normalmente, es ridículo que ellos piensen que van a competir con Panamá en el nivel de cuando nosotros llevamos en este negocio más de 100 años. Entonces, a veces cuando nosotros no realizamos la importancia geostratégica que tiene el país y los medios que tenemos a nuestra disposición para lograr nuestros objetivos, es cuando nos convertimos en nuestros peores enemigos. Lograr equilibrio con China, cuando China como actor revisionista busca explotar esas debilidades, esa ausencia de estrategia, esos niveles rampantes de corrupción, esa democracia imperfecta, defectuosa, que tiene de corte electoral, que sufre injerencismo de parte de Nicaragua, todos estos son temas que Panamá tiene que ponderar en su relación con China.

No promuevo el desacoplamiento con China. Decir eso a mí me parece que sería algo sumamente irresponsable. China es el 20 % de la humanidad, es el tercer estado más grande del mundo. Nosotros no podemos desentendernos de China. China es una realidad. Pero eso sí, tenemos que tener bien definido cuáles son nuestros valores y principios. Entonces, para lograr ese equilibrio en este momento por factores históricos, por factores estratégicos y por las asimetrías existentes, Panamá no tiene que llevar a cabo desacoplamiento, necesita restablecer el balance, el equilibrio, la relación bilateral. Y eso se logra a mediano o corto plazo con un alto grado de equidistancia y con una postura bastante firme en respecto a nuestros valores y principios. Esa es la gran tragedia centroamericana. Nosotros creemos en la democracia, pero eso nada más es discursivo. En la práctica, somos bastante autoritarios. Vean El Salvador, vean Nicaragua, mis hermanos costarricenses, yo me veo también en el espejo, entonces tenemos un presidente con fuertes tendencias autoritarias. Decimos que creemos en la transparencia y queremos luchar contra la corrupción, pero los niveles de corrupción pues hablan por sí solos. Nuestras debilidades estratégicas son muchas y cuando hay un actor no benigno que está haciendo su trabajo y que quiere expandirse a través de ese trabajo, pues nos toca lidiar con nuestras propias deficiencias y hacerle frente a las asimetrías.

Pero tampoco podemos pretender ir con un discurso romántico. Entonces, volviendo a tu pregunta, ¿cómo lograr el equilibrio? En este momento yo aconsejaría cautela y equidistancia, no desacoplamiento. Reconocer las asimetrías, fortalecer y definir nuestros objetivos y utilizar de la mejor manera los medios que tenemos a nuestra disposición. Yo no puedo hablarles de una postura unificada de Centroamérica, porque decidimos meter a China en el Parlamento Centroamericano y lo queremos meter desde hace rato en el SICA. Lo único que los inhibe de meterlos en el SICA es Guatemala. Entonces, una visión colectiva y mancomunada es imposible. Ya lo dijo César, Bukele se ha entendido con los dos. En el caso panameño, históricamente, pues el aliado número uno de Panamá es y debe ser Estados Unidos. Pero eso no quiere decir que Panamá no pueda relacionarse con China, pero lo tenemos que hacer de forma inteligente.

El primer embajador de Panamá en China, adivinen quién fue. Fue el primo del presidente Varela. El presidente está en ejercicio y designa a su primo como el primer embajador panameño en China. ¿Qué mensaje nosotros le mandamos a China con eso? El actual ministro de Relaciones Exteriores de Panamá designó a su sobrino como cónsul en Shanghai. ¿Qué mensaje nosotros le estamos mandando a China con esto? Nuevamente, le estamos mandando precisamente el mensaje erróneo, que su lectura es correcta, que somos corruptos, que nuestra democracia es frágil y que podemos ser fácilmente manipulados.

Preguntas y respuestas

Sergio Cabrales: El caso tipo o ideal sería un apalancamiento como sucede con el caso de El Salvador. El caso de Bukele, pero eso también tiene una serie de criticidades que podemos decir porque todo lo que está detrás precisamente no es un concepto de El Salvador, por decirlo de alguna forma, y su institucionalidad primero tiene muchos componentes de deterioro institucional y democrático y de derechos que están detrás. Pero sí creo que se nos quedan algunas preguntas abiertas al respecto de qué se tiene que hacer y cómo Centroamérica como conjunto y cada país de la región puede pensar estratégicamente esta postura.

De acuerdo a lo que decimos en Expediente Abierto, sí hemos visto que es necesario considerar ambas caras de la moneda porque sólo así precisamente podemos tener una visión más completa, no desconociendo la historia. Por eso es un componente que está penetrando más allá de lo que estamos viendo acá. Y también la fotografía tiene que incluir otros componentes. En la región, Centroamérica ha sido, como ya decimos históricamente, un sitio de disputas geopolíticas, pero ahora se están sumando otros actores y otros escenarios. Por ejemplo, también es importante considerar influencias de otros poderes autoritarios también en la región, en el caso de Rusia, por ejemplo, el caso de Irán que también algunas investigaciones estamos desarrollando al respecto. Y también cómo funcionan otras influencias geopolíticas más allá de estas potencias. Entonces, en este sentido, es clave mirar estos distintos componentes en juego y cómo Centroamérica se posiciona. Un poder autoritario está consolidando una visión bastante de disminución del estado de derecho en ese país. Entonces, el balance finalmente es negativo. Creo que eso nos deja pensando, o sea, cuál es el destino, lo que sigue para la región, para esto y cómo se puede jugar bien en este juego con nuestras debilidades institucionales y nuestra trayectoria histórica.

  • François Soulard

Hemos observado, no necesariamente en este espacio de formación, sino en un espacio más amplio, con África, Asia y América Latina, patrones de comportamientos similares en términos geopolíticos, conflictuales y geopolíticos, en otros lugares del planeta donde se confrontan China y Estados Unidos. Es decir, lo que vemos ocurriendo en Panamá y en Centroamérica, pero tomo el ejemplo de Panamá por su carácter de nodo estratégico como bien lo resaltaron, lo estamos viendo en Malaga, lo estamos viendo en Hormuz actualmente con el conflicto en Irán, lo estamos viendo entre Japón y China, con Taiwán inclusive, en África, en distintos lugares, etc. Obviamente con matices y contextos cada vez distintos. ¿Y qué estamos viendo ahí? En el fondo y su presentación, por eso les agradezco, implícitamente y no explícitamente pone en rojo esto, estamos viendo que China y Estados Unidos, al mismo tiempo que tienen geometrías de confrontación, de entrismo, de fricciones y demás, operan en un mismo plano, en el sentido de una cooperación para desarrollar su agenda geoeconómica. Es una agenda que tiene que ver con la unificación de grandes infraestructuras económicas y eventualmente reconfigurar estas zonas con perspectivas conflictivas.

Doy un ejemplo, en el sur de África hay un proyecto de infraestructura que conecta una cuenca minera muy importante de extracción de cobre y otros minerales, donde un megaproyecto está financiado del lado occidental, el Corredor del Lobito se llama, por el European Union Global Gateway, que es un equivalente a la Ruta de la Seda a nivel europeo y atlántico, y del otro lado, a nivel oriental, por un financiamiento chino que tiene que ver con otro corredor de acceso desde la parte índica de África. Estas dos infraestructuras en la superficie dicen competir entre sí y es cierto que tienen algunas fricciones en materia de influencia de las élites, de capturas, de financiación, de licitación, de relación diplomática, etc. con un cuadro similar a lo que vimos en Panamá. Pero en realidad estas dos dinámicas comparten una misma agenda de conexión de esta cuenca minera a una infraestructura global que abarca a la vez China y a la vez Estados Unidos. Este fenómeno constituye hoy una suerte de “objeto estratégico no identificado” en el pensamiento geopolítico. ¿Por qué? Porque la gran mayoría de las corrientes geopolíticas a nivel conceptual plantearon, y no es una casualidad, una dicotomía bastante estanca entre ambos bloques. Y efectivamente hay muchos indicios que nos tienden a confirmar eso, desde las nociones de mundo multipolar, de guerra fría, de correlación de fuerzas entre ambos bloques. Pero si miro en el tejido financiero y geopolítico profundo, encuentro muchísimos detalles que me demuestran, y no tengo tiempo obviamente para exponerlo, elementos de convergencia. Y lo veo también en Panamá eso. Y ahí va mi pregunta. ¿ustedes ven o podrían ver, indagar, en el caso de Panamá y de Centroamérica, justamente maniobras que encubren esta convergencia entre Estados Unidos y China? ¿Es para ustedes una hipótesis plausible que permitiría además actualizar la ecuación que plantearon? Significa que los países centroamericanos están atrapados en una pinza estratégica donde Washington y Beijing empujan a los países en una bipolaridad forzada y eventualmente en un conflicto. Si China y Estados Unidos quieren elevar el umbral del conflicto en Panamá, lo van a hacer y obviamente con el nivel de precariedad que ustedes comentaron bien, va a ser muy difícil enfrentar estos bloques. Viéndolo así, la ecuación se revierte. No tenemos dos potencias en frente, tenemos un solo actor dividido en superficie en dos, pero en el fondo es un mismo actor. Entonces mi pregunta es eso, ¿eso lo ven plausible?

Alonso E. Illueca: Sí, yo en eso estoy de acuerdo contigo. Mira, a mí entender la lógica en clave global, un libro muy bueno que hizo una profesora de Universidad Yale, de Yale University Press, que se llama First Among Equals. Y eso viene de una frase del latín primus inter pares. Estamos en un momento de ruptura., como bien dijo el premier canadiense Carney. Yo no sería tan duro. Yo diría un momento a lo mejor de transformación del orden internacional. Y en ese proceso de transformación estamos viviendo cómo el mundo se está dividiendo en distintas zonas de influencia. En lo que se refiere particularmente a Centroamérica y Panamá, estamos en lo que comúnmente y de forma peyorativa se tiende a denominar en Washington como el patio trasero dentro de una lógica de competencia estratégica y dentro de una lógica de división del mundo de zonas de influencia. A los ojos de los Estados Unidos, Centroamérica y Panamá están fuera del tablero de juego. Esa es una zona que indiscutiblemente debe ser respetada como una esfera de influencia estadounidense. Esa es la lógica de los Estados Unidos. La lógica de China es distinta. La lógica de China es no tengo por qué necesariamente estar de acuerdo con esto si tú no le has prestado a Centroamérica y el Caribe y a las Américas en general atención durante los últimos 20 años.

A mí siempre me gusta utilizar un ejemplo bien sencillo. ¿Por qué China logró avanzar tanto en Panamá? Durante los últimos ocho años, porque durante esos cinco de ocho años, Estados Unidos no tuvo embajador en Panamá. Mientras tanto, China es el país con la mayor red de embajadas del mundo y no tienen el problema que es inherente a nuestras democracias, que tiene que pasar por un proceso de control por parte de los parlamentos y los funcionarios designados tienen que ser aprobados por los parlamentos. Pero cinco años es demasiado tiempo. Imagínense eso. Panamá rompe con Taiwán, establece relaciones con China y a los tres meses nos quedamos sin embajador. El reemplazo del embajador Philly no llegaría hasta entrado el segundo año de la administración Biden, porque Trump dejó el puesto vacante y después de la administración Biden se demoró un siglo en aprobar a la señora Ponte como la embajadora nueva. Eso te da a entender que el teatro estratégico de competencia en clave centroamericana, a ojos estadounidenses, es una zona de influencia que no debe ser objeto de injerencia china.

Pero eso sí, el problema de China es que China no quiere aceptar esto si no hay detrás de esto una lógica de reciprocidad para China. Yo no soy en eso tan fatalista ni tan hawkish de pensar que en China vive el emperador Palpatine y él está tratando de hacer todo el daño para acabar con la galaxia. No, la lógica de China es una lógica que se encuentra netamente racionalizada dentro del realismo ofensivo. Y si yo lo leo en una clave estratégica, yo veo que las acciones de China para sus objetivos planteados son acciones muy efectivas. Que las comparta yo son otros 500 pesos. No las comparto y nunca los compartiré. Siempre estaré del lado opuesto. Pero lo que ellos están buscando en este caso en particular y lo ejemplifica muy bien los ejemplos de Panamá con los puertos es el tema de la reciprocidad. Dicen “tú quieres Centroamérica como tu zona de influencia. Perfecto. Centroamérica es tu zona de influencia, pero el mar del sur de China, el estrecho de Taiwán, el estrecho de Málaga y a lo mejor el noreste de Asia, le hace Japón, Corea son míos y eso nadie me lo puede disputar”. Y ahí es cuando Estados Unidos dice no. Entonces, la lógica no es, el punto de disputa no es la división del mundo en zonas de influencias, es la división del mundo en zonas de influencias y el estatus primos interpares que Estados Unidos quiere para sí mismo. Entonces, mientras eso sea un punto de choque, aquí en América Latina vamos a seguir teniendo ese punto de tensión, en la medida en que no se acepte ni siquiera una narrativa subyacente.

Muchos hablaban y exageraban del efecto que había tenido la operación de captura de Nicolás Maduro en Venezuela para la presencia de China en la región. China veía a Venezuela como una oportunidad para tirarle tierra en la cara a los Estados Unidos. No era un activo estratégico. Lo mismo puede ser el tema de Cuba. Puede generarte un dolor de cabeza, lo puedes interpretar como una falta de respeto, pero bajo la lógica estratégica china, Cuba no tiene mucha importancia. Venezuela no la tiene. Panamá sí la tiene. Panamá la tiene y están haciendo unos esfuerzos desmedidos para tratar de proyectar lo contrario. El último que leí fue una serie de profesores de universidades chinas argumentando de que China no necesitaba el canal de Panamá, que ellos podían mover todo desde Santos por el cuerno africano, paseando por el Océano Índico y el Estrecho de Málaga para llegar a China. Si no fuese así, si no fuese importante, no te estarías peleando con Estados Unidos, ni entrando en una situación tensa geopolítica, ni tampoco estarías haciendo el argumento. No estarías tratando de buscar una alternativa al canal de Panamá por el estrecho de Magallanes, que ahí fue donde tuvo que intervenir el presidente Milei para tomar control de Ushuaia y otra serie de estructuras estratégicas y entenderse también con los británicos.

Es decir, el escenario es complejo. Y nuevamente. Vuelvo a ese mismo punto. Somos uno de los principales teatros de competencia donde Estados Unidos sí puede ser asertivo y está siendo muy asertivo. El gran problema es que eso reduce de forma significativa a nuestra agenda y hace de la posibilidad de una autonomía estratégica algo muy improbable. Y esa figura que algunos académicos denominan el no alineamiento activo también parece en estos momentos una imposibilidad material. Estamos en el binario. O estás con China o estás con Estados Unidos.

  • Jorge Cabrera Lobo

Puedo decir que a los países de Centroamérica eso va a depender del nivel político, del pensamiento político nacional que puedan tener el sector político. Muchas veces, pues, lo que hemos vivido ahorita en los últimos cinco años o diez años acá en Centroamérica es que el péndulo ideológico está de un lado para otro. Entonces, ahorita es la derecha la que está imperando. Entonces, todavía falta construir, construir un pensamiento bien claro desde el punto de vista político. Y la otra, pues, en este año, pues, disruptivamente, para unos es bueno, para otros de repente incomoda. Pero hay que sacar provecho de las oportunidades. Creo que Centroamérica tiene 200 años y un poquito más de estar construyendo un pensamiento que sea homogéneo y que vaya orientado a lo que se busca una nación para de verdad lograr el desarrollo socioeconómico, de tener seguridad y así muy campechanamente como dice llevar comida a la mesa de cada ciudadano. Entonces, todavía hay muchos problemas estructurales.

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